Los Procesos Revolucionarios en América Latina

 

Entre las principales insurrecciones y revueltas en el siglo XVlll figuran los conflictos entre criollos y portugueses en el Brasil, la sublevación de los Vegueros en la Habana, la rebelión chacarera en el Paraguay, el alzamiento del campesinado indígena en el Perú y la sublevación comunera en Nueva Granada.

En el virreinato de Nueva Granada, apenas había transcurrido una década desde la gran insurrección comunera, cuando ya circulaba por su territorio la primera edición americana de “La Declaración de los Derechos del Hombre”. Su traductor y publicista era don Antonio Nariño dueño de una imprenta quien participaba en una conspiración que se proponía alcanzar la independencia.

Descubierto el proyecto en 1794, la inquisición apresó a Nariño y lo condenó a 10 años de prisión y al exilio perpetuo, pero en Cádiz se fugó y se enrumbó a París donde forjó una sólida amistad con Francisco de Miranda, revolucionario de connotación mundial. Este Caraqueño proveniente de una familia de comerciantes en tela y plantaciones de cacao, quien se había destacado durante la guerra de la independencia de los Estados Unidos, pues participó en la captura de Pensacada, en el asalto a Providencia y junto a Washington, en la victoria de Yorktown. Luego su fama creció durante la revolución francesa, cuando los girondinos lo nombraron Mariscal, con su visión de vencer a los ejércitos extranjeros. Los austriacos y prusianos lograron su primer éxito, lo promovieron al cargo de General de las Fuerzas Armadas Francesas, después, Miranda triunfó en Valmy y tomó la Plaza Fuerte de Amberes considerada inexpugnable.

Al llegar Nariño a Paris, Miranda lo incorporó a sus empeños de independizar a Hispanoamérica y lo despachó rumbo a el Coro-Venezuela, sitio donde desembarcó el 4 de marzo de 1797. Allí entró en contacto con los miembros de una conspiración dirigida por la Logia Colón integrada por Manuel Gual (amigo de infancia de Miranda), Mariano Picornell, José María España y Simón Rodríguez (maestro del joven Simón Bolívar). Las tareas independentistas de Miranda causaron revuelo en la Gran Bretaña, pero que el gabinete real de Londres le sugirió abandonar el país. Entonces pensó que tal vez la reciente reelección de su viejo conocido Tomás Jefferson facilitaría la realización de sus proyectos emancipadores. Con esas ilusiones, desembarcó en Estados Unidos a finales de noviembre de 1805, donde se le brindaron agasajos y honores e incluso tuvo una entrevista con el presidente estadounidense, pero la reunión lo decepcionó, pues aquel solo se mostró interesado por lograr que el canal interoceánico de Panamá beneficiara más a su país que a los europeos.

Después James Madison, secretario de estado de los Estados Unidos expresó a Miranda la ausencia de interés de su gobierno de darle apoyo alguno, ya que semejante acto le enturbiaría cualquier relación amistosa con la España Feudal y colonialista, pues no tenían el menor atisbo de solidaridad hacia los pueblos hispanoamericanos. Desilusionado Miranda no tuvo más alternativa que llevar solo sus propósitos. Se dirigió a el Coro–Venezuela, donde izó la bandera venezolana, pero desde el punto de vista militar, la región ofrecía un panorama político poco alentador y la plaza era un fuerte sitio español, lo cual tuvo que replegarse en las Antillas Británicas, para regresar en 1808 a la Gran Bretaña.